jueves, 10 de junio de 2010

Convivencia vocacional, Pentecostes 2010



Pentecostes de 2010, nos citó, nos convocó con la fuerza y urgencia que apremia la voluntad, la gracia de Dios. La cita fué una vez más en la Casa del Postulantado "San Antonio de Padua" en la Villa Primero de Mayo, Santa Cruz.

La reflexión tuvo lugar a partir del relato del texto evangélico del encuentro de Jesús con la samaritana. El pozo de agua, es la punto de llegada y de partida. Lugar del encuentro.

La infatigable búsqueda del ansia humana, que conlleva la concurrencia a los diversos pozos, pozos que ofrecen la posibilidad de abastecer momentaneamente las necesidades humanas. Pero que al final de cuentas se constituyen en interminables idas y venidas sin ningún punto de llegada en cuanto a plenificar la vida se trata.

Jesús se hace presente, pide y se ofrece, pide el agua del esfuerzo humana, y se ofrece como el pozo, la fuente de donde emana las verdaderas fuentes de vida.

El encuentro supune cierta resistencia, cierto discernimiento y esclarecimiento. Al final, reconocimiento, reconocimiento y aceptación y su posterior testimonianza de parte de la samaritana. El auténtico encuentro con Jesús, nos posibilita clarificarnos la vida, orientarla de manera más humana, realmente más cristiana. Nos posibilita una opción y su consecución.

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